Una ciudad que teje su historia
Una ciudad que teje su historia
Publicado el 14-Mayo-2007 por Ricardo Derene
La ciudad muralla
A pesar de la corta distancia, el traslado a Itauguá cambia los aires de la urbe de Asunción y el clima campestre fresco y renovador de la vida rural. Itauguá podría ser considerada como una ciudad muralla, donde el límite entre lo urbano y lo rural está muy compenetrado, tal vez por esa razón los nativos ya presagiaban el nombre de la ciudad en un “lugar de piedra”, donde se pueden marcar las líneas entre la agitada ciudad y la calma rural.La ciudad se enorgullece de su cultura, la música es una las pasiones populares del municipio, varios artistas representativos de la canción paraguaya tienen cuna itagueña. Además, la ciudad es la más representativa en la confección de un tejido llamando Ñandutí.
El Ñandutí
El Ñandutí tiene la delicadeza y la perfección de una tela de araña, es un encaje tejido en agujas, bordado en bastidores circulares, en él se bordan diferentes motivos geométricos o zoomorfos en variados colores. El tejido da un detalle muy delicado a una infinidad artículos del vestir, así como ornamentales. Es preciso llegar hasta a Itauguá para escuchar la leyenda del Ñandutí, que con mucha pasión y orgullo es contada por las pobladoras que van tejiendo el cotidiano de sus vidas.
Itauguá fue fundada en 1728 y de ese periodo colonial se rescata mucha arquitectura de la época en epicentro itagueño. Valiosos objetos religiosos son exhibidos en la iglesia parroquial y también en el Museo San Rafael. La ciudad se viste de fiesta a finales del mes de junio para recordar su aniversario, los festivales con danzas, música y grupos folklóricos captan la atención de otras ciudades.
Paz
y tranquilidad
A pesar de la calma reinante de la zona itagueña, los años sombríos de la dictadura militar también estuvieron presentes por la ciudad; debido a la cercanía con Asunción y el funcionamiento casi rural de Itauguá, muchos pensadores, que cuestionaban el autoritarismo del gobierno, se refugiaban allí para seguir luchando por la libertad y la justicia social todavía cuestionable en el Paraguay.
Hoy por hoy, Itauguá ofrece algo que muchas personas necesitan en sus vidas... paz y tranquilidad. Colocar una silla en la vereda de la casa, refrescarse con un buen tereré y reunirse con algunos familiares o amigos en ese lugar; es el cuadro perfecto donde podemos dejar a la vida seguir su curso, verla pasar sin intervenir, y solo interrumpirla por un amable y cordial “buenos días o buenas tardes”, de algún poblador que va pasando ante nuestros ojos.








